Poltergeist
Dirección: Tobe Hooper
Guión: Steven Spielberg, Michael Grais y Mark Victor
Fotografía: Matthew F. Leonetti
Música: Jerry Goldsmith
Reparto: Craig T. Nelson, JoBeth Williams, Beatrice Straight, Dominique Dunne, Heather O´Rourke, Oliver Robins, Zelda Rubinstein, Michael McManus.
Producción: 1982. EE.UU
Género: Fantasía / Terror
Duración: 114 minutos.
Un agente inmobiliario se muda con su familia a una preciosa urbanización de reciente construcción, pero su felicidad se ve truncada cuando los fenómenos paranormales invaden su casa y arrastran a su hija de cinco años a otra dimensión.
Los primeros años de la década de los 80 fueron terreno abonado para jugar y dejarse seducir con la temática paranormal. Eran los años de consolidación de un Spielberg que ya había presentado al mundo películas como Encuentros en la Tercera Fase o E.T el Extraterrestre y que sabía que debía dar un descanso a los hombrecillos verdes sin salir, “of course”, de su inexpugnable feudo en el campo de la fantasía.
¿Por qué, os preguntaréis, este plasta nos calienta la cabeza con Spielberg, cuando la producción está encabezada por otro nombre?
Mucho se ha escrito sobre la autoría y dirección de Poltergeist. Si bien Hooper fue contratado como director de la producción, al parecer Mr Spielberg hizo gala de cierta tiranía dictatorial, interviniendo, modificando y, porque no decirlo, desacreditando el trabajo del pobre Tobe.
No sería la primera, ni la última vez que el director de Tiburón hiciera la vida imposible a los directores elegidos para orquestar sus producciones. Por poner dos ejemplos, Richard Donner y Joe Dante casi abandonan Los Goonies y Gremlins respectivamente por las continuas faltas de respeto a su labor profesional.
Anécdotas a parte, nos topamos con un director que ya había tocado techo ocho años antes (1974) con tan solo 70.000 dólares en el bolsillo y una buena idea. Hablamos, por supuesto, de La Matanza de Texas y de los 30 millones de dólares que logró recaudar en taquilla.
El guión de Poltergeist tenía por delante la difícil (si no casi imposible) tarea unir el thriller, el drama, la comedia y el terror sin caer en la mediocridad, con el aliciente de combinar, sin que la sangre llegase al río, la sensibilidad de Spielberg con la rudeza de Hopper.
Poco tardó nuestro judío productor (esto se lleva en la sangre, digan lo que digan) en conseguir los 6 millones de Euros del presupuesto inicial y menos aun en extender esa cifra dos milloncejos más cuando vieron que se quedaban sin calderilla. El resultado (al menos para Hopper) fue una de cal y otra de arena: Sí, recaudó más de 50 millones tan solo en las salas estadounidenses, pero sus tres nominaciones a los Oscar (efectos de sonido, efectos visuales y banda sonora original) se fueron directos a la vitrina de Spielberg y de su extraterrestre marrón amante de los M&M.
El espectador ve reflejadas claramente en pantalla todas estas escisiones entre los dos directores:
Vemos por un lado a la acostumbrada unidad familiar “Spilbergiana” de clase media enfrentándose unida a todos sus problemas, en un marco claramente crítico hacia la sociedad americana (esta vez con un especial ensañamiento hacia la todopoderosa y amada televisión). Pero cuando nos acostumbramos a su feliz mundo de la piruleta, nos damos de cara con la rasposa, cruda y por momentos psicodélica dirección de Hopper, que llega a su clímax cuando nos regala un ataque paranormal de índole claramente sexual contra la madre de la familia que provocaría, seguro seguro, un orgasmo a nuestro querido Sam Raimi (Evil Dead).

En cualquier caso y contra todo pronóstico, Poltergeist consigue, al menos hasta sus últimos compases, generar verdadera tensión sin mostrar en ningún momento el origen del mal, enfocando nuestras aterrorizadas mentes hacia los árboles del jardín, los picaportes de la casa o las sillas de la cocina (que dicho sea de paso, protagonizan una de las escenas más acojonantes de la cinta, escena que cierto director hindú rescataría en 1999 para su Sexto Sentido).
A todo esto podemos añadir que Hopper, saliéndose de los cánones establecidos, consiguió mantener bien altos los valores de la película con planos abiertos, estables y bien iluminados que jamás recurrían al susto o al sobresalto barato.
Richard Edlind fue el encargado de dar vida a los nada desdeñables efectos especiales de Poltergeis y posiblemente la partida presupuestaria más cara de la película, con un currículum en el que figuraban nombres como La guerra de las galaxias, Los Cazafantasmas o En Busca del Arca Perdida.
No nos olvidemos, claro está que 1982 queda muy lejos de los sensores de movimiento, los renders, las texturas informáticas etc, etc. Muchos reirán cuando vean aparecer un fantasma en esta película, pero ninguno sabrá cómo demonios generarlo tirando de un microprocesador 286.
Jerry Goldsmith, uno de los genios de este mundillo que desgraciadamente nos dejó en 2004 (tiemblo cada vez que pienso en que Williams puede ser el siguente), tiene más que merecida la nominación a la estatuilla dorada con este trabajo. De acuerdo, no está a la altura de las partituras dedicadas a El Guerrero nº 13, Gremlins o El Octavo Pasajero, pero no por ello dejo de quitarme el sombrero ante su buen hacer.
No podría, para terminar, dejar de hablar de la famosa leyenda negra que ha rodeado siempre a esta franquicia de películas, obviamente aprovechada por los encargados de marketing para forrarse en taquilla.
Contamos, pués, con 5 muertes en el reparto durante los 6 años que trascurrieron entre la primera película y el estreno de sus dos secuelas:
- La pequeña Heather O´Rourke murio a los 12 años por la enfermedad de Crohn.
- Su hermana mayor en el film, Dominique Dunne, fue estrangulada por su novio tras una discrsion
- El reverendo de la segunda película, Juian Beck, murió de un cáncer de estómago.
- Will Sampson, también participe de la segunda película, murió en 1987 por complicaciones posoperatorias
- Louis Perryman, que interpretó a Pugsy en la primera parte, fue asesinado en su propia casa.
Otro apunte morboso cuenta que durante el ataque final a la casa maldita, los esqueletos que invaden la casa son completamente reales, ya que l parece les costó menos comprarlos que fabricarlos artificialmente (nota para mis lectores, cuando muera, donad mi cuerpo para una superproducción de este tipo XD)
Conclusión: Un 7. Pocas veces se topa uno con una buena película de terror para toda la familia. Tiene momentos bastante irreales y poco creíbles (incluso dentro del contexto fantástico) que descolocan un poco al espectador, desvirtuando la cinta, pero que carallo, estamos a principios de los 80





